La toma de decisiones es una capacidad emocional que se entrena. La educadora y terapeuta familiar y de pareja, Esther Medina, da consejos a padres, profesores y jóvenes para que éstos puedan tomar decisiones acertadas hasta lograr tomar decisiones importantes como la elección profesional, entre otras.

La toma de buenas decisiones es una habilidad de inteligencia emocional. Es como un músculo que se desarrolla en la vida. Esta capacidad emocional se puede poner en práctica desde pequeños, para que en la etapa de la adolescencia los jóvenes puedan tomar decisiones importantes con más facilidad y éxito.
Esther Medina, educadora y terapeuta familiar y de pareja, señala que “una buena decisión tiene que basarse en que sea coherente con los valores de quien lo está tomando. Debería tener en cuenta que no nos dañe, nos cuide, que no dañe al otro. Que no lo perjudique”.
“Es importante entender en los adolescentes y no asociar que las decisiones se toman porque son lo más fácil, lo más cómodo, porque nos da placer. El adolescente tiende a elegir lo más fácil o placentero. Pero hay decisiones que son buenas que a veces nos van a costar mucho, nos tenemos que postergar o sacrificar”, explica Medina.
La asesora familiar, especializada en el acompañamiento integral de padres, alumnos y profesores, señala que “la adolescencia es una etapa en la que los chicos están descubriéndose y desarrollando su identidad. El padre tiene que ayudar a fortalecer esa identidad, para eso hay que escucharlos y ayudarlos”. Recomendó que los padres estén cerca de ellos para conocerlos y observarlos.
Algunas alertas para padres y maestros
“No me gusta hablar de conductas aisladas, pero si mi hijo comienza a mentir con mucha frecuencia puede ser una alerta. Si comienza a no aceptar los límites o transgredirlos continuamente y no ser responsable con los acuerdos o si está mintiendo y las ganas de pertenecer a un grupo son tan fuertes que termina tomando decisiones que nos son acordes a sus propios valores son alertas”, explicó Medina.
También se refirió a la labor de la escuela. “La escuela es un espacio formativo, tendría que promover el desarrollo de la autonomía y la responsabilidad brindándole a los chicos que ellos puedan hacer cosas como proyectos, tomar decisiones, fomentar o potenciar alguna campaña para que se sientan importantes, se conozcan en otros ámbitos y trabajen en equipo”, precisó la especialista, madre de tres hijos adolescentes.
“A veces la tendencia es que el profesor lo hace todo. Que los alumnos vayan desarrollando sus propias habilidades. La escuela tiene que promocionar mucho el pensamiento crítico, que las tareas tienen análisis, reflexión, comparación, ayudarlos a conectar a que sus decisiones tienen consecuencias”, explicó Medina.
“La toma de decisiones es una habilidad que se entrena. No siempre nos van a salir bien las cosas. Somos adultos y nos hemos equivocado muchas veces en tomar decisiones. La idea no es que nuestros hijos no se vayan a equivocar, sino que tengan la capacidad, la humildad de decir esto fue una mala decisión, que perjudicó a varias personas o me perjudicó. Pedir disculpas y enmendar los daños o reparar”, precisó.
“Pero ellos no van a poder hacer eso si nosotros como papás no somos ejemplo de reparación. A veces a los papás nos cuesta decir: hijo me equivoqué, me desbordé, estuve escalado, no debí tratarte de esta manera. Solo damos lecciones y ustedes solo se equivocan. Es importante que los chicos sepan que cuando hay un error hay consecuencias y a veces es posible enmendar. Y hay que hacerlo”, dijo la experta.
Sobre la elección profesional y decisiones importantes
La profesión es una decisión importante en la vida de un joven. “Para elegir la profesión es importante el conocimiento de sí mismo del joven. Porque así va a poder saber qué le interesa, qué le gusta y qué no le gusta, qué estilo de vida quiere llevar”, explicó Esther Medina, fundadora de Siembra Familia.
“Es importante que el joven sea coherente con sus elecciones. Tiene que haber conocimiento de uno mismo y de la carrera. Tarea de los padres es que su hijo converse con los profesionales”, señaló. Asimismo, es bueno que los padres dejen de lado sus propias expectativas a la hora que sus hijos elijan una carrera.
“Ser conscientes de nuestras expectativas y que lo nuestro no necesariamente es lo que nuestros hijos tienen que cumplir como expectativa. Algunas veces puede coincidir otras no”, refirió Medina, quien también acompaña a madres de adolescentes.
Finalmente, Esther Medina recomendó que las decisiones más importantes se tomen desde la tranquilidad. “No tomemos decisiones desde la intensidad emocional y que siempre veamos al otro. A veces tomamos decisiones desde el individualismo solamente. Cuando soy madre o el mismo adolescente, no siempre puede tomar decisiones priorizando solo a él”, acotó.
No olvidemos que la toma de decisiones, como toda habilidad, se desarrolla en la práctica, y desde pequeños mejor.